15 de noviembre de 2010

Médicos del Centenario I: Agustín Torres Cravioto, 1892-1945.

Elaboré la siguiente nota a partir de una conferencia del doctor Noé Soto Oliver.

Imagen cortesía de Leonora González

Agustín Torres Cravioto nació el 13 de diciembre de 1892. Eligió la carrera de Medicina “porque amaba al prójimo y quería servirle. En 1910, cuando apenas era un jovencillo que iniciaba los estudios de Medicina, estalló la Revolución; 1913 lo encuentra cargando las cananas, el uniforme rústico de carrancista y, en la Revolución, tratando de remendar heridas y consolidar fracturas”.

No obstante, reflexiona el doctor Soto, “la vida de soldado, y especialmente en una revolución, no es para quien tiene el corazón henchido por el estudio, así que [Torres Cravioto] termina la carrera y se va a trabajar a Pachuca, Hidalgo”.

Después de ser director del Hospital Civil, Agustín Torres Cravioto ejerció la docencia en el Instituto Científico y Literario desde 1918 hasta su muerte, en 1945. Impartía las clases de lógica y psicología e hizo de ellas “una verdadera cátedra maestra. Fue un precursor del conocimiento de la psicología científica”.

El doctor Soto recuerda que Torres Cravioto tenía cierta dificultad para pronunciar la erre, “pero que en cuanto su conocimiento conceptual se expresaba, se quedaba uno estático”, “cuando empezaba a hablar de sus viajes por Europa, de su estancia en Pompeya, la ciudad eterna, que se murió con todo su conocimiento romano para ofrecerlo al visitante que llegara años y años después. Fue un viajero incansable y un gran orador. Tenía la puntualidad como devoción. Sus clases de psicología y de lógica lo veían entrar al filo de la primera campanada del reloj monumental; pasaba lista inmediatamente y, antes de terminar las campanadas, estaba terminada la lista que, por cierto, no era larga, si acaso de 20 o 25 alumnos”.

Agustín Torres “era enérgico, disciplinado y poeta. Pertenecía a la peña literaria Mesa y Sobremesa, amaba el conocimiento y no sé dónde, no sé cómo, se daba tiempo para aprender”. Además de su actividad en el Hospital Civil y el Instituto Científico y Literario, tenía un consultorio donde diariamente atendía a unas 80 personas que iban a su consulta privada.

Cuando llegó a director del Instituto Científico y Literario lo transformó en modelo. Hizo que la Escuela de Enfermería dejara de pertenecer al Hospital Civil y pasara al Instituto, siendo así la primera escuela subprofesional que tuvo esta institución. Entre sus logros importantes, “instituyó que el director rindiera un informe anual de sus actividades y eso se conserva hasta la fecha. Propuso un reglamento nuevo para que la Junta Académica estuviera conformada por los 51 maestros de la institución más un alumno de prepa y otro de secundaria, por primera vez los estudiantes tuvieron voz y voto en esa Junta, que era el órgano máximo del Instituto”. Durante su gestión “se instituyó por primera vez la medalla rotaria, en 1937, al mejor alumno de los cinco años. Se creó la revista La Atalaya, que era la palabra del estudiante. Reconstruyó toda la institución: aulas, corredores, salón de actos, con un presupuesto de menos de ocho mil pesos anuales. Tenía como mira tres palabras: tradición de honor, tradición de hombría y tradición de bondad”.

El doctor Agustín Torres Cravioto murió en 1945 por una complicación hepática. “Sus queridos alumnos lo recibieron en este recinto [el Instituto Científico y Literario] como último homenaje mortuorio antes de conducirlo en hombros hasta el cementerio”.

Según el Diccionario biográfico hidalguense, de Abraham Pérez López, Agustín Torres Cravioto obtuvo el título de médico en la Escuela Médico Militar y fue autor de Apuntes de obstetricia y de Propedéutica obstétrica, ambas impresas en Pachuca.

De acuerdo con los datos que yo he recabado, el doctor Agustín Torres Cravioto fue hijo de Leonor Cravioto, nieto del coronel Agustín Cravioto Moreno [Pacheco] y bisnieto del genovés Simón Cravioto [Simone Craviotto].

2 comentarios:

  1. Hola, Mónica.
    Alguien en mi familia sacó esta foto del armario, en donde aparece en la extrema derecha, mi bisabuelo, Agustín Torres Cravioto. A la izquierda, está mi bisabuela María Bouchan Vélez, quien era maestra y fue novia de Agustín cuando él era estudiante de medicina. Tuvieron una hija (María Elena Torres Bouchan, mi abuela) sin estar casados y después mi bisabuela cambió de ciudad de residencia. Agustín se casó un par de veces después y según entiendo, tuvo 25 hijos dentro y fuera de matrimonio, siendo mi abuela, la mayor de todos. Así que como ves, además de ser un hombre muy inteligente y humano, era prolífico.
    El origen de su gusto por la poesía vino de su madre, Leonor Cravioto, quien escribía poesía, era una mujer de cultura y se movía en esos círculos y algo de su obra aparece en un libro llamado "La lira poblana".
    Una hija de su segundo matrimonio (con quien aún tengo contacto y podría contarle cosas a quien se interesara en recabar esta información directa), fue médico y es fundadora de la UAM Xochimilco donde aún labora. Si hay interés, podría pasarles los datos. (Ella ya tiene muchos años.)

    El periodista Miguel Angel Granados Chapa escribió un libro llamado Alfonso Cravioto, un liberal hidalguense (Océano, 1984), en donde se habla de los Cravioto de Pachuca. Lamentablemente, no lo tengo, pero también puede ser una fuente interesante para la familia.

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  2. Hola me interesa contactarte a la sra Torres B porque mi padre que tiene 94 anos recuerda a uno de los hijos del sr Agustin cravioto si puede contactarte
    aniturris@yahoo.com.mx
    Soy ana Marin

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